Un día cualquiera, se cruzarán en la calle, en un cine, en un bar, en una reunión. Y estará con alguien, o estarán solos. Por un segundo se mirarán en esos ojos tan conocidos. Y en ese breve instante descubrirán que todo aquello que fue tan nuestro ahora es tan ajeno. Tan distante. Tan desconocido. Ya no sabrán en que ocupa sus minutos, sus pensamientos, sus deseos, sus amores. Se saludarán, con un rápido “hola, tanto tiempo”. Temiendo que todo el pasado los envuelva y los delate. Y será una conversación incómoda, o un reencuentro feliz, que durará segundos, u horas de café. E indefectiblemente, uno dirá “tengo que irme”, porque su vida sigue, porque ya no comparten, porque ya no van juntos en un mismo camino. E inexorablemente se separarán sabiendo que cada uno volverá a su nueva vida, siendo simple e inexplicablemente, dos extraños ..
